Nuestra Historia

 

Fundado como Voluntarios de la Esperanza en el 2004, VE Global ha crecido desde unos pocos voluntarios viviendo y trabajando en el Hogar Esperanza en La Florida a una comunidad con un promedio de 35 voluntarios trabajando en 8 instituciones distintas. Desde su inicio, VE Global ha recibido más de 300 voluntarios de 35 países y cinco continentes.

Los voluntarios empezaron a llegar al Hogar Esperanza en 1999. Al ver que existía un impacto mutuo entre los niños del hogar y los voluntarios, el director, Jorge Daveggio, siguió aceptando voluntarios de los Estados Unidos, Francia, Alemania, Inglaterra, y Canadá. Cada adulto con conciencia social trajo sus experiencias, talentos, y amor a Santiago y así contribuyó al tema de la esperanza para los niños del hogar. Como estos voluntarios encontraron al orfanato por su cuenta, el Hogar Esperanza pasó momentos sin la presencia de voluntarios.

Sin embargo, en septiembre y octubre del 2003 varios voluntarios llegaron simultáneamente y, al constituir un grupo más grande, pudieron organizar mejor su trabajo y combinar sus esfuerzos para iniciar proyectos más importantes. Como el director del hogar carecía de tiempo y suficiente conocimiento del idioma inglés, uno de los voluntarios nuevos se hizo cargo de reclutar más voluntarios para mantener un influjo constante de ayuda internacional. Utilizando la internet, Luke Winston descubrió que existía un gran interés por parte de voluntarios extranjeros de vivir y trabajar en un orfanato – un interés mucho mayor que el que el Hogar Esperanza podía manejar solo.

VE recibió sus primeros voluntarios, Jen Hendlisz y Ilana Osten, en 2004. Estas dedicadas voluntarias no sólo se convirtieron en parte de la familia del Hogar Esperanza sino que también crearon una base de apoyo para futuros voluntarios. Winston, junto con el grupo fundador de voluntarios chilenos, conocido como “El Equipo,” guió y apoyó a los nuevos voluntarios, creando una presencia contínua en una organización que estaba constantemente cambiando de voluntarios que provenían de todas partes del mundo.

Durante su estancia como voluntario, Luke reconoció que otras instituciones en Santiago tenían metas parecidas pero con recursos mucho menores. A raíz de la disparidad entre estas instituciones, nació la idea de VE con la esperanza de aprovechar a los voluntarios como un recurso para brindar igualdad de oportunidades a los niños. En el ámbito del trabajo social, una fundación no puede ser egoísta; un exceso de recursos debe ser compartido – sea comida, dinero, o trabajo voluntario. Por eso, VE buscó instituciones con metas afines para formar un ambiente familiar para niños abandonados y abusados.

VEGlobal brinda al voluntario una experiencia única que le cambiará la vida, porque fue creada y sigue siendo dirigida por voluntarios que han vivido y trabajado en las instituciones. Al trabajar en un país sudamericano como Chile, los motivados jóvenes que componen este grupo multinacional de voluntarios no sólo cambian las vidas de los niños a quienes ayudan, sino que ellos también cambian a través de esta experiencia intensa  que sólo una aventura internacional puede proveer. Después de su estadía, los voluntarios siguen siendo parte de las nuevas  familias que descubren aquí y regresan a sus países para aplicar nuevas perspectivas a sus propias vidas.